Animémonos a cambiar

Animémonos a cambiar

Cada mes salen publicados los índices de paro, los de población activa, o incluso datos como las primas de riesgo, etc. y parece ser que últimamente para lo único que vale es asustarnos de un futuro incierto y que debemos de prepararnos para lo peor.

Si siempre haces las cosas igual no esperes resultados diferentes.”
Albert Einstein.

Bien y ¿qué es lo peor?, no lo sabemos: es desconocido. Por lo tanto poco podemos hacer más que alarmarnos o asustarnos. Lo único que debemos realizar: es cambiar. Dejar de pensar en el pasado y prepararnos.

¿Como?, pues no teniendo miedo al cambio.

“Todos somos jóvenes” y en nuestra mente debemos grabar estas palabras.

Decía un señor, que se encontró a un antiguo compañero de la mili cuando estaba a punto de alcanzar la jubilación: “Jóvenes de nuestra edad quedan pocos.”

Por eso debemos asumir cuanto antes, que el cambio se avecina inexorablemente.  Pero debemos ser nosotros los que iniciemos este cambio antes de que nos coja desprevenidos.

Mucha gente lleva años en un mismo trabajo, se ha adaptado a él. Y ese es el principal impedimento para que ese trabajo evolucione, y nosotros con él. Somos los primeros reacios a los cambios en cualquier momento, que puede ir desde instaurar nuevas tecnologías en la empresa hasta la mejora en la forma de producir un objeto por una nueva máquina más rápida. Nosotros mismos saboteamos esa evolución con miedos a que quedemos sin trabajo, o que las máquinas lo hagan mejor.

  • Por un lado tenemos miedo a que se cambie algo en la manera de desempeñar nuestras funciones. No vaya a ser que no seamos capaces de adaptarnos y nos despidan.
  • No queremos una nueva máquina porque tenemos que aprender a manejarla.
  • O peor: pensar que una máquina realizará nuestro trabajo mejor y sin ayuda y al final también terminemos despedidos.

Estás son losas que tienen que empezar a cambiar y eliminarse.

Especializarse, aprender cosas nuevas, abrir nuestras mentes y movernos es la única solución.

Los cambios van a ser impuestos queramos o no. Los robots y automatismos han llegado, los ordenadores están presentes en todos los sitios. Hoy Internet es el rey de las comunicaciones.

Cambiemos nosotros primero. Abramos nuestras mentes, concienciándonos de nuestras deficiencias, mejoremos nuestro rendimiento. Y ya veréis cómo el cambio no nos coge despistados y terminando despedidos. Sino que nosotros iniciaremos el cambio para dejar atrás esta crisis.

Animémonos a cambiar, solo depende de cada uno de nosotros.

Para saber más: