Aprendamos de la experiencia

Aprendamos de la experiencia

Hace unos días, paseando por una de las calles de una pequeña ciudad, vi en la pared una pintada. De hecho, ya llevaba tiempo allí, pero nunca me había parado a leerla. El mensaje de la misma rezaba como sigue:

“Si luchas puedes perder, pero ni no lo intentas ya has perdido”

Te quedas un poco pensativo y reflexionas más de lo normal por el contenido de esas palabras: hasta dónde estamos dispuestos a luchar y, lo peor de todo, como nos tratan los que nos conocen cuando fracasamos.

“Muchos de los fracasos de la vida son  de las personas que no se dieron cuenta de lo cerca que estaban del éxito cuando se rindieron.”

Thomas Edison (1879)

 

Aquí se encuentra la diferencia: en lo que nosotros luchemos por alcanzar ese éxito. Se crean más posibilidades de éxito si uno aprende de la experiencia y continúa intentándolo aun habiendo fracasado.  Debemos pensar positivamente y aprender del fallo. No podemos sentirnos heridos, enojados o simplemente avergonzados. Incluso cuando haya amigos  y familiares que te lo echen en cara diciéndote cosas como: “ya te lo advertí”, “ya te dije que no lo hicieras, que te saldría mal”.

Recuerda esto: las mismas personas que te dicen eso serán los que te miren con envidia cuando alcances tu éxito.

Los que te rodean son los primeros que se alegrarán de que fracases, porque vivimos en esa cultura: sentir envidia del que lo logra y reírnos del que lo intenta.

Pero nosotros estamos por encima de eso, nuestro pensamiento positivo nos ayudará a salir adelante. Claro que podemos sentirnos abatidos y enfadados cada vez que no logramos avanzar en nuestro proyecto, pero eso nos da pie para hacer recapitulación de nuestros errores y tomar las medidas oportunas para poder corregirlos.

La gente que se dedica a ser “Project Manager” está acostumbrada al empleo de este método consistente en analizar los avances en un proceso que se efectúa continuamente. Se realizan acciones, se analizan los resultados y se vuelven a efectuar corrigiendo los fallos para llegar a los objetivos marcados.

Pues razón de más para que nosotros lo podamos hacer con nosotros mismos. Debemos dejar las malas sensaciones a un lado: libérese de ellas, no sin antes analizarlas y que nos sirvan de base para evolucionar.

Lo realmente importante es aprender de la experiencia. Examine que es lo que ha salido mal, cuales ha sido las causas, interiorícelas y no le eche la culpa a otro, porque al final la culpa es suya al no tener también previsto ese factor externo.

Si descubre cuál ha sido el comportamiento que le ha llevado al fracaso y, reflexionando, piensa que, si lo hubiera realizado de otra forma, posiblemente hubiera salido mejor, dicho error se convierte en el punto de partida de un nuevo intento que quizá no le lleve al éxito total, pero sí un poco más adelante de lo que llego en el último intento.