Es importante descubrir que factores impiden nuestra comunicación

Debemos controlar los factores del entorno para podernos comunicar

Quizá sean los factores ambientales los más difíciles de influir y controlar para logar una comunicación constructiva. Puedo dominar mis palabras y discursos con ensayos, preparando toda la argumentación en base a unos objetivos a los que pretendo llegar. También puedo influir en mi interlocutor viendo en cada momento su actitud  por lo que, modificando la mía, puedo apelar a él para recuperar su atención y que mi mensaje sea entendido.

  “Hace más ruido un sólo hombre gritando que cien mil que están callados.”

José de  San Martín

Pero lo que más difícilmente puedo controlar en el ambiente que nos rodea, y que muchas veces condiciona la comunicación de una manera irreparable, son factores como:

  • Ruido e interferencias. Ruidos que se producen de manera esporádica en la zona de trabajo o de reunión hacen que parte del mensaje se pierda, apagado por los sonidos más altos. Debemos mitigarlos como sea, bien callándonos y esperando que estos pasen (nadie te obligará a hablar si tampoco te puede escuchar), o simplemente invitando a las personas presentes a desplazarse a nuevos espacios en donde la influencia de esos ruidos sea mínima.
  • Lugares o momentos inadecuados. No podemos controlar muchas veces el nivel de ocupación que está teniendo nuestro interlocutor. Si está ajetreado o muy ocupado, no pretendamos darle un discurso. Busquemos un mensaje corto y conciso que pueda entender fácilmente sin robarle tiempo de sus ocupaciones.
  • En este aspecto, las interrupciones continuas por ambas partes también influyen negativamente en el mensaje. La atención baja cada vez que tengo que parar para atender a otras personas, llamadas telefónicas, etc., y recuperarla implica repetir los mensajes ya enviados con el consiguiente agobio y que terminen por no atendernos. Evitemos esto pidiéndoles primero permiso para hablar y explicando que no les robaremos mucho tiempo, para que así nos hagan un hueco en su ajetreada agenda. No le importará que los entretenga unos minutos, siempre que se sea conciso y rápido.
  • Malas experiencias anteriores también condicionan que podamos comunicarnos de forma efectiva. Si no lo hemos hecho bien anteriormente, hemos damos mensajes contradictorios, engañado o despreciado a nuestro interlocutor, este no se sentirá obligado a prestarnos atención, y, aunque no hayamos sido nosotros los que le provocásemos esa situación, su recuerdo de experiencias similares puede provocar que decida no atendernos y probablemente pasará olímpicamente de nosotros.

Es muy importante tener en cuenta esto que he reflejado aquí antes de iniciar una conversación. Como son factores externos, casi no nos damos cuenta de lo que pasa hasta que ya es demasiado tarde, cuando nos percatamos de que nuestra comunicación ha sido frustrada. Hemos sufrido las consecuencias de algo ajeno a los partícipes. Debemos anticiparnos y tener previsto este tipo de interrupciones o ruidos para poder cambiar nuestro discurso y adaptarlo a factores ajenos para que, de esta manera, siga llegando a buen puerto.