El líder como emisor y los principales errores que debe evitar (primera parte)

El líder como emisor y los principales errores que debe evitar (primera parte)

Hoy nos centraremos en los errores más comunes que generamos al comunicarnos.

  • Nos comunicamos sin objetivos. Nuestro mensaje tiene que estar basado en la intención de comunicar algo, algo que nosotros hemos preestablecido de antemano y que debe ser la base de nuestras palabras. De esta forma, evitaremos mensajes contradictorios y lograremos transmitir que tenemos razón sin desmerecer a los demás. Marca tu objetivo previo, como por ejemplo conseguir ayuda por parte de tus colaboradores en una parte del proyecto que no está muy avanzada. Estructura tu mensaje y prepáralo previamente; no dejes nada  la improvisación. Solo el ensayo previo hará pensar a los que te escuchan que tu mensaje es natural.
  • Revisa tu estado emocional. Somos personas, por lo que la mayoría de las veces las emociones condicionan nuestros actos. Tu mensaje se verá condicionado tanto en su elaboración como en su emisión, según te encuentres anímicamente. Una simple llamada telefónica de un cliente pidiendo explicaciones de por qué su pedido no ha llegado, te pondrá de mal humor, lo que provocará en ti una respuesta emitida con desdén y tono malhumorado hacia dicho cliente, quien se lo puede tomar como una ofensa personal, por lo que quizás sea otro mensaje perdido. Recuerda cuantas veces hemos dicho para nosotros mismos: “Y eso que se lo dije ayer, y no me han hecho ni caso”. Revisa tus emociones, sobre todo las negativas, antes de intentar hablar. Estas también condicionarán la elaboración del mensaje.
  • Tu lenguaje corporal. Esto será base de nuevos artículos, pero hoy aquí quiero que tomes conciencia de ello, que te fijes en tu posición y como cambia tu cuerpo a la hora de comunicarte; conseguir coordinar la comunicación verbal con tu lenguaje corporal es base para que nos entiendan. No obstante, la comunicación no verbal supone más de  60% del mensaje. Resulta curioso que podamos hablar sin abrir la boca ¿No crees?
  • Comunicación positiva o basada en reprimendas, amenazas o exigencias. Está claro que no todo es sumamente maravilloso en el trabajo, pero a la hora de hablar no podemos conformarnos con decir: “Has sido tú el culpable de que el pedido entrara con retraso en la máquina; como lo vuelvas a hacer, te despediré.” o “Me da igual lo que digas. Quiero esto terminado para esta tarde.” Analicemos las causas de estos mensajes, y transformémoslos analizando los factores que los han generado para buscar soluciones constructivas. Poco a poco veremos como se van minimizando.
  • Reproche, reproche, y reproche: “¿Cómo es que no tienes esto listo?”, “¿Pero tú te crees que somos las hermanitas de la caridad para pagarte sin hacer nada?”, etc. Suenan y resuenan en la cabeza de quien nos escucha. Esto le condiciona, y da igual lo que digamos después, ya hemos logrado cerrar su mente a cualquier información que deseemos comunicar a posteriori.
  • El uso de etiquetas y encajonar a nuestros colaboradores tampoco ayudan a que mantengan una mente abierta dispuesta a escucharnos. De nosotros depende evitar frases como “eres un fracasado; si sigues este camino no llegarás lejos”. Si te fijas en esta frase, tanto da el consejo de que cambie de camino, ya lo hemos encasillado y no se ve motivado para realizar ningún cambio porque sabe que eso es ya lo que pensamos de él y, haga lo que haga para nosotros, seguirá siendo un fracasado.
  • Relacionado con el aspecto anterior tenemos la generalizaciones, tipo “siempre estáis…”, “no hay día que no…”, “ya no hay manera de hablar con vosotros”. Fijémonos en que somos nosotros mismos los que frustramos nuestro mensaje, no son los que nos escuchan los que no nos quieren oír. Si comenzamos nuestra oratoria con estas palabras, no tenemos muchos con quien comunicarnos.  Y no porque no estén presentes, sino porque ellos piensan lo mismo de nosotros y no tienen porqué escucharnos.

Hasta aquí la primera parte de los factores que impiden que en nuestra comunicación los mensajes sean correctamente entendidos por los destinatarios. Repasemos nuestro ultimo mensaje al que hicieron caso omiso. Y descubramos cuales de los factores anteriormente indicados han podido influir en que no fuere correctamente recepcionado.