Los principales errores a la hora de comunicarse

El líder como emisor y los principales errores que debe evitar (segunda parte)

  • A veces, y esto si que es difícil de controlar, queremos ser más papistas que el Papa, y damos consejos a las personas para que actúen de una manera u otra sin que estas nos lo hayan pedido. Lo hacemos de buena voluntad, pero estamos como poniendo a nuestro interlocutor en entredicho, por lo que los consejos no suelen ser bien recibidos.  Tú no estás en poder de la verdad absoluta, y él cree que sus acciones son correctas. Ninguno de los dos está equivocado, pero tampoco ninguno de los dos tiene la razón. Solo conseguirás que tu interlocutor se sienta mal, y tú pensarás que no quiere oír tus recomendaciones. Procura que sea él quien te pida asesoramiento.
  • Se dice que una primera impresión condiciona todo lo que viene después. Tenemos que evitar hacer valoraciones prematuras, sobre todo si no conocemos a la gente a la que nos dirigimos. Esto evitará que nos comuniquemos de forma tal que podamos ofender a nuestros interlocutores. No juzguemos previamente y busquemos una  comunicación natural que podamos ir modificando, de modo que los que nos escuchan nos den un retorno.
  • Con relación a esto último también conviene ir juzgando lo que nuestro interlocutor va diciendo. Desdeñar nuestra capacidad crítica tampoco ayuda a que podamos establecer un diálogo constructivo en nuestro favor
  • En muchísimas ocasiones nos centramos en discutir sucesos del pasado que ya no podemos solucionar. Centrarnos en quién tuvo la culpa no es la solución al problema. Centrarnos en cuales han sido las consecuencias de lo sucedido y buscar soluciones que minimicen los impactos causados, puede ser una comunicación constructiva. Una vez solucionado el problema, podemos analizar porqué se produjo, para evitarlo en ocasiones futuras, no buscando culpables, sino poniendo los medios para que eso no vuelva a suceder.
  • Nuestra posición en numerosas ocasiones nos otorga un poder que malinterpretamos como la verdad verdadera, y perdemos más tiempo en justificar nuestras decisiones y posiciones, sin hacer caso a  las opiniones de la gente que nos rodea.
  • Seamos claros, a la hora de comunicar, si damos rodeos o utilizamos términos que no comprenden nuestros oyentes, volvemos a perder el mensaje que intentamos transmitir, este no es entendido y por lo tanto no se podrá llevar a cabo lo que pretendemos
  • Y por último, hablar en unos términos incomprensibles tampoco ayuda precisamente. Adaptemos el lenguaje a lo que queremos decir con palabra sencillas y que todos los presentes puedan entender.

Estos son solo unos pequeños ejemplos de lo que sucede cuando no contamos con la gente que está a nuestro lado y a la que pretendemos hacer llegar nuestro mensaje.

Como dije en los primeros apuntes, somos humanos y estamos condicionados por las emociones, pero nuestro lenguaje y la forma en que nos comunicamos también provocan reacciones y emociones en los que nos oyen. En base a las que logremos despertar en ellos, lograremos que nos escuchen o que simplemente pasen de nuestro mensaje.