Iniciando nuestro plan de empresa

Iniciando nuestro plan de empresa

Es complejo porque muchas veces, nuestra idea inicial pretende abarcar mucho y esto supone que será dificultoso concretarla.

“El auténtico conocimiento es

conocer la extensión de la propia ignorancia”

Confucio

Hace unos días os comenté que esa idea que tenías guardada en un cajón le pusieras nombre y la describieras en cinco líneas.

Tenemos que tener nuestra idea clara para comunicarla.

Si para nosotros es difícil expresar lo que pretendemos con nuestra idea. Imaginad para los que la están escuchando lo complicado que les resultará el poderla entender. O para quienes deseen invertir en nuestro proyecto, les va a ser aún más difícil comprometerse y apoyarnos.

Con esto no quiero decir que no sea viable. A contrario es el punto de arranque para que sepáis que debéis ser concisos. Y vamos viendo que a la hora de plasmarlo en un papel hay partes de la idea inicial que no son viables, pero no por ello deja de ser una buena idea,  sino que con ligeros cambios, sí podemos hacerla viable.

Este es el objetivo de nuestro plan de empresa. Empezar a plasmar puntos y como resolverlos antes de que se nos presenten en la vida real las dificultades típicas de cada negocio.

Por ejemplo: pensemos en vender artículos de lujo por Internet mediante una tienda online. Estupendo, incluso mejor. Nuestro público objetivo tendría dinero suficiente y no habría problemas de solvencias ni pagos. Pero quizás no funcionase.

Muchas veces cuando uno va de compras, no es sólo va con el objetivo de adquirir un producto, sino que parte de la parafernalia incluye que lo mimen. Un ordenador nunca haría esas cosas.

Por eso también tenemos que considerar que existen factores externos que aunque no podamos controlar si nos van a influir positiva o negativamente en que nuestra idea se convierta en un gran boom.
La suerte y el azar también juegan en favor o en contra. E incluso el que te salga todo bien en tu planteamiento del plan de negocio no te garantiza el éxito.

Piensa en factores externos que no podrías controlar inicialmente y que pudieran afectar a tu idea. Tanto para bien como para mal. Vete escribiéndolas e intenta buscar cómo se podría influenciar en ellos.