Todos somos vendedores

No todo el mundo vale para vendedor

Todos queramos o no somos vendedores y a lo largo de nuestra vida, solo nos hemos dedicado a vendes incluso sin saber que lo hacíamos.

Esta mañana me he conectado a internet y accedí a unos de los portales de empleo que últimamente se ven saturados con un aumento de candidaturas.

“No es necesario que seas rico o famoso o un genio para cumplir tu propio destino, todo lo que tienes que hacer es utilizar tus facultades lo mejor que puedas.”

Comienzas a buscar poco a poco a ver lo que ofrece el mercado y descubres la cantidad de ofertas con distintos nombres pero para el mismo perfil: delegados ventas, directores comerciales, vendedores, y ahora con nombres ingleses como  key account retail, stage key account o category manager, que aunque e sí parece muy bonito a la hora de la verdad los puestos a los que se optan son de vendedores.

Llamado cómo quieras, pero al fin y al cabo las empresas están buscandos vendedores que bien ellos mismos o a través de un equipo de ventas logren poner sus productos en la calle.

Y ahora vive la terrible pregunta: ¿sí uno vale para vender?.

Y doy cómo una buena respuesta: ¿Valemos todos para profesores, o para estar en una oficina? Para esta última respuesta la verdad es que no.

Pero para vendedor cómo tal sí tenemos que valer todos.

Resulta que desde que nacemos nos estamos vendiendo. En todo momento estamos logrando que directa o indirectamente nos compren.

Somos pequeños, se acerca la Navidad con Reyes Magos o Papa Noel, y hacemos por instinto, lamamos a papá y a mamá y les recordamos los buenos que hemos sido durante el año.

Llegamos al instituto y nos gusta una chico o chica y buscamos la manera de convencer de que nosotros es lo mejor que le pudo pasar.

Buscamos nuestro primer empleo y resulta que estamos actuando como el mejor vendedor del mundo para que el entrevistador compre nuestra candidatura por encima de nuestros oponentes.

Toda la vida estamos vendiendo algo. Desde el coche cuando lo queremos cambiar por otro. Pasando por cuando queremos buscar nuevos amigos. Hasta legar a convencer a nuestro maestro que merecemos más nota en el examen de matemáticas.

Pensemos detenidamente en nuestra trayectoria y fijémonos en nuestros hechos pasados, en cuando o no logramos nuestros objetivos.

Quizás no supimos véndernos tan bien en esa ocasión. Y parte de nuestro fracaso fue el hecho entre otras cosas, que no lo tomamos cómo un juego de la venta, en donde las dos partes siempre tienen que ganar.

El que compra aumenta su patrimonio al adquirir algo y el que vende anhela cosas que el comprador tiene.

Mejoremos nuestras ventas y lograremos todos los objetivos que deseamos alcanzar en la vida.

Recordad que sólo dependen de vosotros.

Para saber mas: