Escucha activa evitar errores a la hora de escuchar

Podemos saber hablar, pero ¿sabemos escuchar?

Se dice que un buen vendedor no es el que habla mucho, sino aquel que sabe escuchar. Hemos visto estos días pasados los errores que se producen cuando alguien que tiene que comunicar algo no atiende a unas pequeñas reglas que debe cumplir para que su mensaje se transmita y  llegue a los que lo escuchan, provocando el efecto que el emisor pretende.

Cuando el mundo te haga recordar tus derrotas, hazle recordar tus inolvidables victorias.
W. Landrón
Pero a esto debemos también añadir la disposición por parte de los receptores, y aquí enumeramos una serie de factores que también condicionan esa escucha. Desde nuestro papel de emisores debemos ser lo suficientemente hábiles para detectar cuando nuestro mensaje no llega al interlocutor, analizar los factores, y procurar despertar en el receptor la necesidad de escucha.
  • Los estados emocionales que perturban la relación, comprensión y recuerdo de los mensajes. Volvemos a hacer hincapié en esto. Nuestros receptores son humanos, por lo que las emociones les pueden y condicionan. No intentemos hacer entrar en razón a un chico que ha suspendido el carnet de conducir, o a una madre que ha perdido a su hijo en un accidente.  En un momento de histeria o de shock no creo que puedan asimilar absolutamente nada de lo que les estemos diciendo.
  • Escuchar. A menudo no sabemos hacer bien algo tan sencillo como esto. No escuchamos porque no nos interesa el mensaje, o porque este mismo viene cargado de actitudes peyorativas que no nos interesan. Pasamos de escuchar en la mayoría de las veces porque también creemos que quien nos habla no tiene nada interesante que decirnos.
  • La atención marca uno de los puntos importantes a la hora de escuchar. Nuestra atención está limitada, no somos capaces de centrar la atención por mucho tiempo en algo determinado, salvo que realmente nos apasione. Por encima de los 15 minutos nuestro nivel de atención va en detrimento. Depende de nosotros como interlocutores ser capaces o de concentrar nuestro mensaje en ese pequeño periodo de tiempo o suscitar la atención del cliente de nuevo para que nos siga atendiendo pasado ese momento crítico.
  • Somos muy impetuosos y tendemos a pensar que sabemos muchas cosas, por lo que rápidamente interrumpimos a los que nos hablan. No esperamos que lleguen al final de su mensaje para poder analizarlo y dar una respuesta en base a los hechos. Simplemente actuamos por instinto e interrumpimos a la gente, despreciando parte del mensaje que nos querían comunicar.
  • Y, como regla general, tampoco sabemos analizar cuáles son los mensajes importantes que recibimos, por los que muchas veces pasan inadvertidos en medio de una comunicación.

 

Debemos mantener una escucha activa que nos permita analizar todas y cada una de las cosas que nos dicen para sacar conclusiones correctas. Nos ayudará a la hora de recibir un mensaje.

Para saber más: